Cristóbal Gutiérrez Navas
 
En 1956 la Vida que soy tomó mi forma. Y cuando aún no tenía un año de edad, una enfermedad grave me hizo compañía durante un tiempo. Después, esta misma Vida continuó trayéndome lo necesario para que siguiera teniendo consciencia de ella: posibilitó que conociera a personas sabias que han sido mis maestros; y también a personas que consideraba molestas y desagradables, que, con el tiempo he comprendido que ni eran desagradables ni molestas y que han sido imprescindibles en ésta mi travesía por la existencia. La Vida me ha regalado personas que me han amado y a las que he podido amar lo mejor que sabía: mi padre, mi madre, hermanos, mis primas, amigos, parejas... Y ello aderezado con enfermedades y situaciones que calificamos como fracasos, triunfos, frustraciones y alegrías. En fin, todo lo necesario para comprender que la vida es un misterio inabarcable.

Cuando tenía 20 años conocí el Libro del Tao y esto supuso un antes y un después en mi vida. A los 24 años estuve en las montañas de Colorado con Gia Fu Feng, maestro taoísta con el que comprendí que yo vivía con más miedo del que creía. A los 27 años encontré lo que sería durante dos décadas mi vía de profundización: el Seitai. Conocí el Seitai a través de la persona que lo representa en España, Katsumi Mamine. La relación con Katsumi me dio el apoyo e impulso que necesitaba en ese momento. También viví 3 meses en Japón con otra maestra de Seitai, Mutsuko Nomura, que me ayudó a comprender otros aspectos de esta vía. Sin embargo la profundidad que desde mi niñez intuía que había en los niños, la comprendí mediante los escritos de Haruchika Noguchi, fundador del Seitai. Su mirada hacia los pequeños es de una profundidad tan inmensa que me sigue maravillando. Paradójicamente no hay profesionales del Seitai que hayan investigado el cuidado de los pequeños.

Otro gran impulso en esta travesía ha sido encontrarme en el año 2002 con Bert Hellinger. Desde ese año hasta el 2010 estuve asistiendo a sus cursos. A través de Hellinger y las Constelaciones Familiares he comprendido aspectos de mi vida donde no llegaba el Seitai y que yo tenía olvidados o descuidados.

Por último, ha habido otros maestros importantes e imprescindibles en mi existencia: Arnaud Desjardins con el cual me he encontrado una sola vez, sin embargo sus libros han sido un bálsamo de inspiración en momentos difíciles. Igualmente, los escritos de Nissagardata Maharaj, tan inesperados como la Vida y tan en contacto con ella que abrieron un poco más mi aún estrecha mirada.

Para que comprendiera la profundidad de los niños, la vida quiso que me encontrara con Begoña González y con su pequeño Noel, el cual he ayudado a criar con toda mi entrega. En mi trayectoria vital, Begoña, además de haber sido mi compañera durante doce años fue imprescindible para crear La Casita en 1995 y El Roure en el 2001, dos escuelas pioneras en el cuidado respetuoso de los niños. Co-dirigir estas escuelas me ha ayudado a profundizar un poco más en la inmensa Alegría que los pequeños y pequeñas traen con ellos y también en conocer mejor el sufrimiento de las familias y sus ganas de mejorar.

El fruto de todo ello es esto que llamo El Cuidado del Alma Infantil (CAI), un regalo de la vida, una invitación a que puedas mirar profundamente a tus pequeños y a que puedas reconocerte en esa profundidad.

Así que ésta es parte mi travesía que, junto con la que tú has vivido, han sido necesarias para que ahora puedas leer este texto. Como ves, todo un misterio, como la Vida misma.

 

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